Informe de batalla: Tiránidos vs Templarios Negros

El fin de semana pasado jugué una partida de Warhammer 40000 contra Carloschaotic.

La partida fue a 1500 puntos y utilizamos las reglas de la 4ª edición.

Nuestras listas de ejército las podéis ver a continuación. Yo utilicé mis queridos Templarios Negros y Carloschaotic su ejército de Tiránidos

lista tiranidos 2

lista templarios 2

La suerte dictaminó que la misión sería Aniquilación. En esta misión, además de los puntos de victoria obtenidos de las unidades enemigas, se obtienen puntos adicionales por valor de las unidades propias que sigan con vida al final de la partida.

Carlos ganó la partida para elegir el borde de la mesa, por lo que me tocó a mí comenzar a desplegar. A mi pesar, me vi obligado a adelantar los predator para evitar que los tiránidos me empujaran hacia atrás la zona de despliegue. Mi idea inicial era la de rehusar un flanco, para poder concentrar mi fuego contra sus monstruosas e ir eliminándolas lo más rápido posible, centrándome en aquéllas que tuvieran capacidad de disparo (esos 8 disparos acoplados de devorador de fuerza 6 de los cárnifex duelen mucho).

Él tenía muchas unidades pequeñas de gantes para desplegar antes de mostrar la posición de lo que más me interesaba, que eran los cárnifex de élite y el tirano de enjambre, así que podía desplegar esos elementos clave de su ejército conociendo la posición de mis armas pesadas.

Tratando de reducir sus opciones, desplegué un flanco con mucha potencia de fuego en el que tenía un predator, las dos unidades de exterminadores con el paladín y el dreadnought venerable y otro flanco bastante más ligerito en el que había otro predator y las unidades de iniciados, junto con las dos unidades de land speeders, que podrían reposicionarse con facilidad a lo largo de la partida y seguir manteniendo un buen ritmo de disparo.

Él desplegó sus unidades importantes a cubierto aprovechando la escenografía, con un centro duro compuesto por el cárnifex de combate y uno de los cárnifex de disparo, que podrían dirigirse hacia un flanco o hacia el otro según la necesidad. En el flanco donde yo había desplegado mis exterminadores él infiltró tras la capilla en ruinas a sus genestealers con el líder de progenie, y también desplegó al tirano de enjambre alado. Los bióvoros se quedaron escondidos tras el búnker, fuera de la línea de visión de mis cañones, y los gantes fueron desplegados uniformemente, dispuestos a sacrificarse y a trabar cuanto antes a mis unidades para evitar que pudiera dispararle.

Por último, los zoántropos desplegaron individualmente, a lo largo de toda la línea, para mantener el control sináptico y lanzar sus rayos disformes allí donde aparecieran objetivos suculentos.

despliegue

Turno 1

turno1

El enjambre tiránido obtuvo la iniciativa. La oleada de gantes avanzó en línea recta hacia el frente de los Templarios Negros, mientras que las criaturas monstruosas avanzaban cubriéndose con las ruinas, buscando posiciones de disparo ventajosas o bien escondiéndose de la línea de visión de los cañones para preparar un asalto en turnos posteriores.

tirano_lider

El cielo se cubrió con las sombras de la artillería de esporas. Los bióvoros abrieron fuego e impactaron de lleno en la unidad de Land Speeders central. Al no haber tenido tiempo de moverse y aprovechar así su mayor ventaja, fueron penetrados con facilidad, y uno de ellos resultó destruido, mientras que la tripulación del otro fue aturdida, dejando al vehículo flotando a la deriva hasta que el piloto pudiese recuperar el control.

speeders

Las unidades del flanco izquierdo solamente tenían a la vista al cárnifex de las tenazas que trepaba por la pirámide y a los gantes que avanzaban con rapidez hacia ellos, ya que el tirano de enjambre y el líder de progenie con su escolta habían logrado ponerse a cubierto tras la capilla. Los objetivos prioritarios eran los alienígenas sinápticos y las grandes criaturas monstruosas, así que las unidades de exterminadores, el dreadnought y el predator concentraron el fuego contra el cárnifex, logrando herirle, pero lejos de dejarlo fuera de combate.

En el otro extremo, las unidades de iniciados y el predator hirieron al cárnifex con devoradores que tomaba cobertura en la pirámide central. Sin embargo, la unidad de iniciados que se encontraba apostada en la azotea del edificio resultó ser demasiado impetuosa, obviando las órdenes y decidiendo disparar contra el otro cárnifex que se acercaba por el flanco, dado que la distancia que los separaba era menor. El iniciado que portaba el lanzamisiles no logró distinguir nada entre el edificio en ruinas, por lo que únicamente el fuego de bólter no fue capaz de herir a la bestia.

Los land speeders, temerosos de sobrevolar la zona bombardeada donde se desparramaban los restos de sus hermanos y ofrecer un blanco sencillo a la siguiente andanada de esporas, optaron por dirigirse al flanco derecho, dispuestos a mejorar la ineficiente tarea emprendida por los iniciados de la azotea. Tras una andanada de misiles y de fuego de bólter pesado, el cárnifex resultó herido. Sin embargo, un error en el cálculo de la trayectoria había metido a los speeder dentro del alcance de las armas del alienígena contra el que acababan de abrir fuego.

Turno 2

turno2

En el siguiente turno tiránido, el líctor llegó desde la reserva, apareciendo en el edificio en ruinas de la parte central de la zona de despliegue de los templarios. El grueso de las fuerzas tiránidas prosiguieron con su avance implacable, reduciendo la distancia entre ambas fuerzas. El tirano de enjambre, de un potente salto, se colocó en un lateral del predator, acribillándolo con sus armas de disparo, sin lograr penetrar el blindaje. En el centro del mapa, un zoántropo aniquiló a dos iniciados con un rayo de disformidad. Los restantes, dispuestos a vengar a sus camaradas caídos, atisbaron entre las ruinas algo que se movía y no se lo pensaron dos veces, de modo que cargaron contra el líctor. El ímpetu fanático les impidió percatarse de que se enfrentaban a una amenaza que tal vez excediera sus habilidades. El contacto con la realidad se presentó de súbito cuando la cabeza de uno de ellos rodó por el suelo ante su incapacidad para alcanzar siquiera al líctor, que se movía como una sombra. Con una plegaria en sus bocas, se encomendaron al Emperador, confiando en que lograrían acabar con ese espectro del infierno, superando toda dificultad.

Los dos cárnifex con devoradores empezaron entonces a acribillar el flanco derecho del ejército templario. El que se encontraba sobre la pirámide hizo estallar el land speeder aturdido del centro del mapa, mientras que el que se encontraba en el extremo, aprovechando que los dos speeders que habían tratado de destruirle se habían confiado y habían cometido el error de acercarse demasiado, los acribilló sin piedad con su munición biológica. Uno de ellos sufrió daños en su motor antigravitatorio y se estrelló, fuera de control, mientras que el otro vio inutilizado su bolter pesado. Incapaz de soportar la increíble cadencia de fuego a pesar de su velocidad, hizo un brusco viraje y trató de ponerse a cubierto tras el edificio más cercano, alcanzando a lanzar un cohete del Tifón sobre la única unidad de gantes que tenía a la vista, al otro lado de la pirámide.

El cielo volvió a cubrirse con la sombra de las minas espora, que esta vez impactaron contra la unidad de iniciados del flanco derecho y contra el blindaje trasero del predator. Tras la explosión de jugos e icores ácidos que sucedió al impacto de las minas, la tripulación del predator quedó aturdida y trató de recuperar el control del vehículo, mientras que uno de los iniciados que se encontraba sobre el edificio quedó convertido en un charco borboteante. El resto de su escuadra quedó acobardada y tomaron cobertura entre las ruinas.

En el otro lado del campo de batalla, el tirano de enjambre, al ver que la salva de disparos no había logrado dañar al predator, asaltó al vehículo, haciéndolo estallar.

Las fuerzas de los Templarios Negros sufrían demasiadas bajas, y el combate cuerpo a cuerpo generalizado era inminente. El Paladín del Emperador ordenó a las escuadras que aún estaban activas que mantuvieran la distancia con los alienígenas, tratando de seguir disparando todo el tiempo que fuese posible, priorizando los objetivos más peligrosos, y que sólo entablasen combates que pudieran ganar. Acto seguido, él y la unidad de exterminadores que dirigía se encaminaron hacia la bestia que poco antes había convertido el predator en cenizas. Había sido identificado como uno de los nodos principales que mantenía la integridad de las fuerzas enemigas, y por lo tanto, en un objetivo de especial importancia para alcanzar la victoria.

Mientras tanto, la otra unidad de exterminadores concentró el fuego de sus cañones de asalto y de sus bólter sobre la escuadra de genestealers que se escondían entre las ruinas de la capilla, preparándose para asaltar en cuanto tuvieran un objetivo suculento al alcance. A pesar de la gran cantidad de fuego que recibieron las escurridizas criaturas, sólo dos de ellos quedaron fuera de combate. Era a todas luces insuficiente. No obstante, la unidad dirigida por el Paladín del Emperador tuvo mejor suerte. Con la ayuda de las armas pesadas del Dreadnought venerable y del fuego de su propia escuadra, lograron herir de gravedad al tirano, que fue rematado en combate por la Espada Negra. Sin embargo la bestia, terrible incluso en sus últimos estertores, fue capaz de atravesar con uno de sus espolones la armadura de uno de los hermanos de armas, apagando su vida, pero inmortalizando su leyenda.

termis

Turno 3

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De nuevo el desesperante silbido de las esporas cayendo, y esta vez el objetivo fue el solitario Land Speeder que, a pesar de la adversidad y de los daños que sufría, trataba de localizar objetivos para acabar con la amenaza alienígena. Las minas cayeron directamente sobre el habitáculo descubierto del gravitatorio, derritiendo los controles y los visores de los tripulantes, que perdieron el control y se estrellaron.

La escuadra de iniciados que había sufrido el turno anterior el horror del bombardeo de esporas, consiguió asomarse finalmente entre sus parapetos en lo alto del edificio, solo para ver cómo una oleada de pequeños gantes se les venía encima, y entre ellos el cárnifex que había desbandado a los speeders. La enorme monstruosidad abrió fuego de nuevo. La biomunición envolvió de lleno a la escuadra de aguerridos soldados. Al otro lado del campo de batalla, el Paladín trataba de establecer comunicación con ellos, pero lo único que logró escuchar con impotencia fueron sus alaridos de dolor. No tuvo tiempo sin embargo para terminar una plegaria por sus almas, ya que uno de los hermanos de armas de su escuadra le señaló a lo lejos a los genestealers, que habían abandonado la seguridad de las ruinas y se acercaban hacia ellos, tratando de cubrirse tras una línea de trincheras mientras calculaban el momento idóneo para abalanzarse sobre ellos. Estaban muy lejos, no obstante, y el Paladín decidió adelantarse a los acontecimientos y ser ellos los que tuvieran la iniciativa de la carga. Acribillaron las trincheras con los cañones de asalto y el fuego de apoyo del Dreadnought, que se mantenía en la distancia, logrando herir al líder y aniquilar al resto de genestealers que lo acompañaban.

El combate duró apenas unos instantes. El líder de progenie logro adelantarse a los movimientos de los exterminadores y atravesó la armadura de dos de los hermanos de armas antes de que pudiesen levantar siquiera los puños de combate. Ambos lograron salvarse, a pesar de todo. Las bendiciones y la fe que forman parte de la esencia de las armaduras de exterminador evitaron que las inhumanas garras de la bestia les hirieran en zonas vitales. La providencia guió de nuevo la espada del campeón de la cruzada, que pudo hacer pedazos al alienígena mientras éste se entretenía con sus hombres.

lider

La otra unidad de hermanos de armas recibió la terrible descarga de energía disforme proveniente de los zoántropos que vagaban tras las unidades de gantes. A pesar de haber recibido órdenes explícitas de mantener la distancia con las criaturas, la visión de uno de sus camaradas volatilizado por la obscena brujería terminó por ser superior a su sentido común, de modo que se lanzaron contra la unidad de gantes más cercana, para ser rodeados acto seguido por el resto de la marea.

La última unidad de iniciados que todavía se mantenía con vida, seguía en combate con el líctor entre las ruinas del edificio central. La fe no parecía ser suficiente para vencer a una criatura tan rápida y tan esquiva, o para una combinación de la misma y de la enorme bestia que irrumpió en la estancia atravesando la pared con la cabeza. El hermano Ivano, último superviviente, cegado por una furia casi mística, golpeó repetidas veces con la culata de su rifle de plasma al cárnifex, sin ningún resultado, solamente para verse acto seguido atrapado por las pinzas de crustáceo del monstruo y ser reducido a pulpa.

Turno 4

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La tripulación del último predator que todavía no había sido convertido en escombros  trató una vez más de reponerse a los violentos golpes que sufría una y otra vez el lateral del vehículo, cuando finalmente una garra atravesó el blindaje y accedió al interior. El cárnifex abrió el habitáculo como si fuese una lata, y despedazó a la conmocionada tripulación entre sus fauces.

carnifex_predator

En el otro extremo, el cárnifex y el líctor se unieron al combate entre los gantes y la escuadra de exterminadores. La combinación del número y la fuerza bruta de las bestias que allí se arremolinaban terminó por abrumar a los hermanos de armas, que lograron aniquilar a una unidad de pequeños gantes antes de desaparecer entre una miríada de cuerpos alienígenas.

El Paladín logró vislumbrar una salida posible a esa situación tan desastrosa. Las criaturas cabezonas que flotaban entre la infantería, sin participar en el combate directamente pero tratando de alcanzar a los elementos clave de lo que quedaba de su ejército con sus mortíferos rayos parecían ser los únicos que mantenían la red sináptica activa, tras la muerte de los otros líderes. Si lograban acabar con los dos que tenía a la vista, podría haber aún una oportunidad. Se separó de su escuadra y corrió hacia el más cercano, ordenando a los que dejaba atrás y al Dreadnought que eliminaran al más alejado con sus disparos. Él se encargaría personalmente de dar buena cuenta de esa especie de feto alienígena. El dreadnought disparó sus láseres y sus cohetes, hiriendo al más alejado, pero sin lograr abatirlo. Entonces, el frenesí del combate se impuso de nuevo a la disciplina de sus hombres. Los exterminadores abrieron fuego contra el zoántropo hacia el que él se dirigía, atravesándolo múltiples veces y causándole la muerte. El Paladín aminoró el paso, sin poder creer lo que había pasado, al quedarse sin objetivo al que poder alcanzar y viendo cómo, fuera del alcance de su espada, el zoántropo herido empezaba a rodearse de un aura que irradiaba destellos azulados, dispuesto a tomarse la revancha.

Turno 5

turno5

No alcanzó a echarse a tierra. El rayo de energía concentrada le acertó de lleno en el pecho, reduciendo su cuerpo a los elementos más básicos y eliminando todo rastro de su existencia.

paladin_zoan

A su vez, los gantes restantes se echaron encima de los hermanos de armas, que todavía se hallaban perplejos al ser conscientes de las consecuencias de su impetuosidad, mientras el cárnifex se acercaba a ellos peligrosamente. En un intento de vengar a su líder y referente, de cuya muerte eran parcialmente responsables, consiguieron aplastar a los pequeños gantes.

Turno 6

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El cárnifex cargó contra los tres integrantes de la escuadra de exterminadores que acababan de eliminar a sus hermanos pequeños. Tras un brutal combate, el alienígena logró acabar con la vida de los hermanos de armas, pero sólo a costa de la suya.

termis_carnifex

Resultado y conclusiones

Como se puede apreciar con facilidad, mis templarios fueron masacrados vilmente por el enjambre de Carloschaotic

Cometí varios errores gordos que marcaron la diferencia, sobre todo a la hora del despliegue. El dispersar demasiado mis tropas me impidió tener potencia de fuego suficiente como para acabar con las criaturas monstruosas eficientemente. El perder una de mis unidades de speeders por no dejarlos bien atrás, asegurándome de que estaban fuera de alcance de los devoradores del cárnifex que los dejó prácticamente inútiles al turno siguiente también fue un grave error.

Comentarios

  1. Por Barón Harkonnen

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